
La mano se extiende, a penas asoma sobre la superficie
Del agua que lo ha ingerido
Mar inevitable, tierra extinta
La mano asoma todo lo que puede solícito de auxilio
Cientos de embarcaciones la rozan
Son pocos los botes y son innumerables las manos
Que asoman con su lenguaje escaso, sin voz
Las manos en el agua tienen su historia
Se renuevan cada día
Los botes atestados del egoísmo de hombres y mujeres
Alimentan al océano de manos
Muchos son empujados, a diario.
Mi mano es una de tantas
Pero qué profundamente hiere mi ahogo
Entre tantos soy único, sin mí el mundo desaparece
Como desaparecerá el mundo
A partir de cualquiera de esas manos
¿Cómo evitar la locura mientras vamos muriendo,
mientras nos vamos ahogando?