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lunes, 14 de junio de 2010

Registrado en Safe Creative
Qué infeliz qué infeliz, hoy no he podido comprar maíz
Qué tristeza qué barbarie, el dentista no pudo con mi caries
Calamidad es el mundo, mi niño no pronuncia mi nombre

Hediondos y minúsculos en sus vociferaciones ridículas
¿Quieren saber qué es infelicidad?
¿Quieren saber qué es sufrir?

Alcen sus ojos más allá de vuestras narices
Córtense las muñecas, desángrense buscando la muerte
Miren a los ojos del hermano y sean capaces de mantener la mirada

Arrastrarse en busca de un símbolo, de un talismán
Que justifique la propia existencia
Blasfemar de los dioses porque ni siquiera esa ficción conforta

Esa ficción donde pastan millones
Que se llama cultural
Rito de conformidad para almas poco profundas

Sufrir es nombrar lo amado nuevamente, instante a instante
Es dudar de la pena que significa vivir
Es habitar un mundo ayuno de significados

Es no sentir la propia piel, ni la ajena
Es esperar un abrazo que no llegará nunca
La dilatación de las horas, la agonía constante

jueves, 18 de marzo de 2010

De barro somos

Registrado en Safe Creative
Somos barro que se concibe a sí mismo, la imposibilidad del barro, a priori. Ese ungüento de paja, agua, tierra y sol somos, rancheramente el cobijo, la razón, de un espíritu que necesitaba atestiguarse. El problema comienza, cuando negamos nuestra barrosidad.
La principal fuente de conocimiento es el desconocimiento, nuestra ignorancia consciente, y el conocimiento, todo él, una ficción: barro que se concibe a sí mismo. Pero mirá qué pícaro es el arte, quiero decir el espíritu que se manifiesta, el alma (conceptos vacuos que sin embargo comprendemos), es pícaro el arte digo, porque siendo un elemento del conocimiento, y éste una ficción, no obstante nos conecta con lo más auténtico de nosotros y del nosotros; el barro se concibe a sí mismo.
Pobre de nosotros, y del nosotros, cuando padecemos el poder de un sistema que se olvida que es barro, el poder de seres que viven creyendo en cosmovisiones más sutiles, en las que por supuesto ellos son los elegidos, y con suerte, elegidos también, los que son como ellos. Pobre de nosotros si practicamos la creencia sin respetar el misterio, si nos explicamos a nosotros cuando no podemos explicar al resto. Pobres, se me ocurre, porque entonces vivimos negando nuestra barrosidad, creyéndonos nuestras pícaras mentiras, gozando una vida a pedir de boca y maldiciéndola cuando no es ella misma.




Imagen extraida de http://www.foro3d.com/f27/nino-escultura-barro-refractario-yeray-37920.html